Como cada dos semanas, doña Cuquita entra a mi privado quejándose de algún dolor vago y con síntomas extraños. Esta vez es en las orejas, Como cada dos semanas, la examino para descartar que sea algo serio y me doy cuenta que es su habitual hipocondria, como cada dos semanas. Le extiendo una receta por 5 gotitas de monóxido de dihidrógeno líquido diarias aplicadas alrededor de la oreja con un hisopo de algodón, y le digo que tenga cuidado, porque es tan fuerte que no me extrañaría que el dolor del dedo gordo del pie izquierdo se le quite. Doña Cuquita se va feliz.
“Siguiente”, grito a través del interfon. Mi recepcionista hace pasar al siguiente paciente.
“Doctora,” me dice, “creo que los extraterrestres están tramando contactar a Obama y a hacer cosas con ciertas partes de su cuerpo que la moral y las buenas costumbres me impiden mencionar.” Lo examino atentamente, y luego le pregunto “¿Y cuál es el problema?” El paciente se me acerca y me dice en voz baja “Que cada vez que pienso en eso me duele la cabeza. ¿Será un implante?” Tomo mi estetoscopio y se lo pongo en la cabeza al paciente, luego realizo un examen general. “No le encuentro nada malo, y creo que lo que necesita usted es una dosis de escepticilina. Con esto se le quitará el dolor de cabeza. Pero vaya a ver al doctor Ahuramazdah, él es el especialista.“, y le extiendo su receta. “¡Siguiente!”
“Doctora”, me dice un tipo que entra con un gorro de papel aluminio en la cabeza, “sé que en la Luna están planeando derrocar al sol y quedarse como la única fuente de luz de la Tierra. Lo sé, hay actividad inequívoca en sus bases, y para evitar que me entere de la verdad me enviaron un rayo que me provoca una molesta comezón en la cabeza, a pesar de mi casco”. Presiento que va a ser un día movidito. “Necesito que se vaya usted a rapar el pelo”, le digo tras quitarle el casco y ver que tiene más piojos que cabello, “y luego necesito que se dé un baño con agua caliente con jabón de azufre y estropajo. Eso le quitará la comezón. No se vuelva a poner el casco, porque lo que hace es concentrar las ondas en la cabeza. Y tómese una dosis de escepticilina antes de ir con el doctor Ahuramazdah, que es el especialista en estos casos“. Tomo nota de decirle a Ahuramazdah que me debe comisión por los pacientes. “¡Siguiente!”
“Doctora”, dice el viejecito que va entrando a mi consultorio, “siempre he jugado a la lotería y nunca me he ganado nada. Pero ahora, con lo del 2012, quiero saber si debo comprar boletos para el sorteo de navidad o el de año nuevo, porque si ya se acabó el mundo fue dinero tirado a la basura.” Son estas las cosas que me hacen reflexionar sobre por qué estudié medicina en lugar de quedarme como enfermera. “El doctor Ahuramazda es el que sabe de números, don Telaraño. Vaya a verlo. Pero hágame un favor: cuando compre sus boletos tráigame un cachito.” “Claro que sí, doctora. Con mucho gusto.” “¡Siguiente!”
El paciente que entra tiene un ligero parecido al Káiser Guillermo. “Guten tag, Frau Doktor Maybrick”. No cabe duda, es alemán. “Ich tengo und kleines libro mit der historia del Berliner Mauer. ¿Quiere Sie ein Buch comprar? Fünfzig Peso. Und regalo ein trozo del Mauer.” Consulto mi diccionario y le respondo que quiero dos libros y que vaya con el doctor Ahuramazdah a venderle uno, porque le puede interesar. “¡Siguiente!”
“¡Doctora!” entra de repente un señor sin pantalones con barba muy larga, “¡Se va usted a quemar por atea e impía! ¡Cómo se atreve a decir que Jesús escapó en un avión manejado por Poncio el Piloto!” Justo en ese momento entra el doctor Ahuramazdah, disculpándose porque se le escapó el paciente. Yo me encojo en hombros. “¡Siguiente!”
Entra una muchacha con aspecto de estudiante de filosofía, o tal vez de letras. Empieza a hacerme preguntas a gran velocidad y cuando por fin logro que se calle, me informa que está tratando de resolver una pregunta: ¿Desde qué punto de vista podría estudiarse la diversidad religiosa? “Estás buscando al doctor Maybrick equivocado”, le digo, “el que te puede ayudar es mi hermano el historiador“. La muchacha no parece afectada y de cualquier manera me deja su tarjeta por si se me ocurre algo que le ayude. “¡Siguiente!”
Entra un paciente más con gorro de aluminio. No puedo ni decir “No otra vez…” cuando el tufo del paciente me pega de lleno en la cara. El paciente me pregunta si es verdad que los desodorantes producen cáncer. Conteniendo el aliento yo le digo que no, pero que no ponerse desodorante podría ser causa de muerte, en especial si no se quita el ridículo gorro de aluminio. Acto seguido le paso un antitranspirante de fuerza industrial. El paciente sale sin que me de tiempo de más, y aprovecho para abrir las ventanas. Casi puedo ver al olor. Salgo de mi consultorio un momento para ir a tomar una taza de café y veo que no hay nadie en la sala de espera, excepto un paciente con influenza que no puede oler nada. Le digo que me espere un momento, y cuando estoy preparándome mi taza llega el doctor Quayle. Nos ponemos a hablar de pseudomédicos cuando regresa el paciente hediondo y nos pregunta si es verdad que se pueden conservar riñones en envases de yogurt. Casualmente Quayle trae un poco de escepticilina…
Hay días en que me pregunto si vale la pena seguir estando del lado de los buenos. Luego veo a mis pacientes y digo “Sí, sí lo vale. Alguien los tiene que cuidar de ellos mismos.”

Por razones ajenas a mi voluntad no pude participar, pero siempre es un placer que para el circo nadie es indispensable y sigue vivo y pujante.
Enhorabuena.
¡Gracias! La verdad es que todos estamos muy ajetreados en estos días. En mi casa ni te cuento.
[...] algo va mal en tu riñón derecho. Este artículo forma parte de la vigésimo primera edición de El Circo del Absurdo. Más artículos sobre Enlaces, Historias de la Ciencia, [...]
[...] This post was mentioned on Twitter by Andrés Tonini and Angelica Martínez, TORK. TORK said: Ni se olviden de que hoy es primer lunes de mes. Hoy toca circo del Absurdo: http://cuarentaydos.org.mx/2009/12/07/le-cirque-de-labsurd/ [...]
Ya lo habia dicho antes, una de las mejores cosas del sitio es que uno conoce mas y mas blogs cada vez
saludos
¡Cierto! Me estoy volviendo adicta a leer los blogs de todos ustedes, y hasta ganas me dan de ponerme a escribir todos los días, pero hay mucho que hacer.
Hola, es la primera vez que visito tu Blog y me parece genial la forma en la que preparaste este Circo. ¡Enhorabuena!
¡Gracias por la flor! (^_^)