Rayán

Se llamaba Rayán, y era el hijo de Dalila. Dalila era una mujer joven marroquí que murió en España víctima de la influenza A(H1N1). Rayán nació por cesárea a los siete meses de gestación, libre de la enfermedad, pero murió porque le administraron fórmula láctea por vía intravenosa. Un equipo de médicos intentó limpiarle la sangre cuando se dieron cuenta del error, pero ya era muy tarde.

Este es un error que no tiene ninguna clase de perdón. Ni siquiera puede ser catalogado como error elemental. Cualquier persona que sea capaz de leer las etiquetas puede deducir que la fórmula láctea no puede administrarse por vía intravenosa. No hay excusas: los prematuros se alimentan por sonda nasogástrica. No hay perdón: en esencia, a Rayán se le obstruyeron las arterias y los capilares, porque la fórmula para prematuros incluye muchas grasas, que son fundamentales para que el bebito gane peso. Si la enfermera que administró la fórmula era una suplente no sabe leer las instrucciones, merece que la corran y la metan a la cárcel. Si la enfermera que la vigilaba no verificó que la suplente estuviera haciendo correctamente su trabajo, merece que la corran y la metan a la cárcel. Y quienes mantienen un  bajo número de enfermeras en un hospital también merecen ir a la cárcel, por negligentes.

No hay excusas, y Mohamed tiene no sólo el derecho, sino la obligación, de estar más que encabronado. Y el Hospital Gregorio Marañón deberá hacer justicia. Ya no sigo. Estoy encabronada y mañana en el hospital va arder Troya.

Posted: Tuesday, July 14th, 2009 @ 12:02 am
Categories: Cataclismos.
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3 Responses to “Rayán”

  1. Rafaela Says:

    Son esa clase de situaciones que aunque uno quiera encontrar la cuadratura, jamás se le podrá ver.

    Y a todo esto como sigue Copo?

    Saludos!!!

  2. Tercera Opinión Says:

    Hola, con respecto a este tema me gustaría que visitases mi artículo:

    Quizás si Rayán hubiese ido por lo privado…

    http://www.terceraopinion.net/2009/07/19/rayan/

    Un saludo.

  3. Cataclí­smica Says:

    Pero Rayán no tenía opción. Lo privado es muy caro.