Todo comenzó con unos tacos
Sonaba mucho mejor cuando lo pensé. Ash, ya ni modo.
Es que de veras, como Celestina no soy buena, ya no comprobé. El viernes pasado mi primo Quoth salió con Yubi, y yo estaba bien emocionada cuando anunció que iban a tener una cita porque, la verdad, quiero que mi primo tenga de pareja a una niña buena onda y bien agradable, y conociéndolo, pensé que Yubi o Tomoka serían una buena pareja para él. Pero Tomoka y Quoth no se hallan, aún a pesar de que los dos están bien locos y es bien divertido ver a Quoth contando chistes raros y Tomoka preguntándole cosas para aprender más. Pero acepté que Tomoka y Quoth no eran uno para el otro el día que salimos todos antes de que me viniera yo a Québec-ville y Tomoka iba brincando las rayas de la banqueta mientras Quoth caminaba con pasos largos a ritmo constante sin mirar para otros lados, aunque eso sí, seguía participando en la conversación, casi siempre explicando algo o contando un chiste.
No es la primera vez que intento aparejarlo con alguien. Ya lo había intentado con muchas de mis amigas en la prepa y en la facu, pero nomás no le atino a lo que Quoth quiere. Y por eso cuando salió con Yubi me sentí bien emocionada, porque no es lo normal en Quoth. Dejen les cuento.
El sábado a medio día llamé a casa, y estaba ahí todo el viejerío, y como la videoconferencia es gratis tuvimos mucho tiempo para chismear y sonsacarle a Yubi todo lo que pasó. Lo primero fue que no fueron a cenar ni a bailar porque Quoth tenía que filmar una película esa noche, así que se la llevó a comer. Eso sí debo decir, Quoth es todo un caballero y antes le llamó a Yubi para saber si quería comer con ella, si le gustaría que se la llevara a la filmación de la película o si prefería que Quoth cocinara algo de su gusto unos días después, a manera de compensación. Yubi prefirió que la llevara a comer porque no quería estorbar toda la noche y Quoth no sabía a qué hora iban a terminar. Así que Quoth se la llevó a comer.
Quoth fue por ella a la salida de la escuela, porque Yubi todavía está en sus clases de español, y se fueron a comer a donde Yubi quiso, que fue a comer en un restaurante italiano, Antigua Venecia o algo por el estilo. Se fueron en taxi, porque Quoth no tiene carro ni moto. Dice Yubi que Quoth se portó como en las películas, abriéndole la puerta y dándole la mano cuando salió del taxi. Me figuro que debían de verse muy raros, Quoth con cachucha y camisa desfajada ayudando a salir a Yubi, que seguro iba con shorts y una blusita de algodón. Entraron al restaurante, Quoth pidió una mesa para dos en la sección donde hubiera más espacio, y se sentaron. Yubi le pidió que le recomendara algo, y Quoth le preguntó qué combinación de sabores prefería. Terminó recomendándole un plato de pasta, ravioles, creo, porque Yubi no termina de aprenderse los nombres de las comidas pero dijo que era una especie de bolsitas rellenas con una salsa roja y cubierta de queso rallado. Quoth no sé qué habrá comido. A la hora de beber Quoth pidió una copa de vino tinto y Yubi, que no toma vino y en general nada de alcohol, le preguntó si ella también debía pedir una copa. Quoth le recomendó que empezara con una sangría, porque el sabor del vino puro probablemente le iba a ser desagradable, pero si no quería experimentar siempre podía pedir un refresco. Yubi terminó pidiendo la sangría, y me dijo que se le hizo muy raro ver que el vaso que le llevaron era blanco por abajo y morado por arriba. Quoth, mientras tanto, le hacía el pedido al mesero.
Cuando llegó la comida, además de los ravioles, Quoth había pedido una pizza. Le dijo a Yubi que probara primero ambas cosas, y después eligiera la que más le había gustado para comenzar a comerla, y si algo no le gustaba, lo dejara. Yubi probó las dos cosas y terminó comiéndose las dos cosas. Mientras comían se pusieron a platicar de Canadá; Quoth le dijo a Yubi todos los detalles de su viaje a Vancouver y cómo ahora, si lo sueltas en cualquier punto de la ciudad, sabe perfectamente cómo llegar a cualquier lado a pie por la ruta más corta, de todas las nacionalidades que hay en Vancovuer y de cómo los vancouveritas se quejan sin tener motivos. Yubi le contó cómo decidió irse a Canadá, por qué eligió Québec, y del trabajo que le costó aprender francés en China, de su hermano y sus papás, que se quedaron allá y no pueden salir, y de lo distinta que era la gente en Guadalajara a la gente de Québec. Luego le preguntó por mí.
En ese momento Quoth tomó una servilleta de papel y comenzó a trazar un árbol genealógico, explicándole a Yubi que la relación entre él y yo es más bien tirada de los pelos, ya que nuestro único antepasado común es mi bisabuelo José, cuyo hijo mayor se casó con la abuela de Quoth, y cuyo hijo menor se casó con mi abuela. Pero como siempre vivimos muy cerca y mi hermana Holi fue la misma escuela, nos conocimos desde chiquitos, allá cuando vivíamos en la colonia Independencia. Y Quoth le explicó que como llevamos el apellido Ruiz, nos trata como a primos, y que hace lo mismo con cualquiera que se apellide igual, porque era una costumbre entre la realeza europea: para efectos prácticos, si tenías un pariente en otra casa real, eras primo, aunque no hubiera ya rastro de la misma sangre. O del mismo ADN, más bien.
Yubi se quedó impresionada de lo mucho que sabe Quoth y sobre todo de la habilidad de contarle las cosas de un modo que podía entender con facilidad, porque cuando no entendía una palabra, en lugar de decirle sinónimos Quoth trataba de hacerla que encontrara la definición. A la hora del postre, Quoth le preguntó a Yubi que si tenía ganas o espacio para algo más, y comentó que, aunque él no come postres después de las comidas, podía recomendarle algo sabroso. Yubi aceptó, y Quoth le pidió un mousse de guayaba que Yubi se comió encantada. Quoth pagó la cuenta y se fueron caminando hasta un parquecito cercano para descansar y seguir platicando.
Y entonces Quoth le contó cómo era la vida en el rancho y las costumbres raras que a veces hay en los pueblos pequeños, como en el mío, en Tecalitlán, donde la costumbre es ir al Cuadro, o sea a la plaza, para tratar de ligar. Las muchachas caminamos en el mismo sentido que las manecillas del reloj y los muchachos contrarreloj, y lo que hacemos es dejarnos mirar por nuestra potencial víctima. Si el muchacho se anima, a la siguiente vuelta nos saluda, y nosotros le damos calabazas si no estamos interesadas o está muy feo, o respondemos si nos gustó. Y Quoth le contó a Yubi que a veces a él y a sus primos les gusta meterse a la fila de las chicas nada más para dar lata, y sus primas se meten en la fila de los chicos, y cuando se encuentran, se quedan parados en medio haciendo escándalo como si tuvieran mucho tiempo sin verse y hacen un desbarajuste en las dos filas.
Lo que sí me pareció muy tierno de lo que contó Yubi fue que Quoth no hizo el menor intento por tratar de averiguar nada más sobre Yubi. Sé que Yubi extraña mucho a su familia y que aquí no es lo mismo ir a hablar de vez en cuando en mandarín con la diáspora china que hablar a su casa, y eso yo creo que Quoth lo sabía, y prefirió no moverle para no meter la pata. Yubi tampoco dijo nada. La verdad no me imagino qué hubiera pasado si a Yubi le entra la nostalgia en ese momento, porque a veces Yubi se deprime mucho. A lo mejor la razón por la cual logré convencerla de que se viniera a México fue porque la traté como si fuera mi hermana, y lo mismo hace Holi. Le dimos una nueva familia. Y me imagino que Quoth pensó lo mismo porque lo más que le preguntó fue si ya se había acostumbrado a vivir con Holi, Renée y Tomoka.
Un rato después era tiempo de que Quoth se fuera a filmar su película, y volvió a decirle a Yubi que si quería ir a la filmación. Yubi dijo que no, otra vez, pero le agradeció. Quoth paró un taxi y llevó a Yubi a la casa, y cuando se bajaron, Quoth le dijo “A su casa llega, madame…” y volvió a ayudarla a salir. Yubi se puso roja mientras nos contaba lo que pasó a continuación. Dijo que dijo “gracias…” y luego dijo “¿Te puedo abrazar?” Quoth no se niega nunca a un abrazo. Yubi se metió a la casa y Quoth se fue en el taxi.
Yo creo que por fin mis artes de Celestina funcionaron.
Bueno, ya me voy, que me tardé mucho en escribir esto y mañana tengo que trabajar.
Besos a todos.
Posted: Monday, June 1st, 2009 @ 9:36 pm
Categories: Historias extranjeras.
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June 1st, 2009 at 9:56 pm
Así que eso fue lo que pasó. Es bueno saberlo.
June 1st, 2009 at 10:07 pm
Tranquilidad y paciencia querida Cata.
June 1st, 2009 at 11:23 pm
> pensé que Yubi o Tomoka serían una buena pareja para él.
Ah, ¿Yubi y Tomoka son pareja?
Esto va a acabar siendo de lo más inmoral… ¡cuenta y no pares!
June 2nd, 2009 at 12:13 am
No, mi estimado Mus, Yubi y Tomoka son todo menos parejas. Tienen apetecibles curvas que prometen gran diversión al tomarlas a altas velocidades. ¿O esas eran carreteras y estaba pensando yo en motocicletas? Hm, creo que vivir entre tanta humedad me está oxidando las neuronas…
June 2nd, 2009 at 12:57 am
Pues yo creo que esto le sirvió a Yubi para que salga un poco de su caparazón, y a Quoth para que le de un poco el aire. Pero también quiero conocer su punto de vista.
June 2nd, 2009 at 1:11 am
Yo lo que creo es que mi vida amorosa, o la falta de ella, no debería ser causa de tanto revuelo.
June 2nd, 2009 at 12:47 pm
Tu falta de vida amorosa me importa a mí, porque no quiero que te quedes viejo y amargado. Aunque conociéndote, creo que sólo sí te puedes quedar. Anímate, Yubi es buena niña.
June 2nd, 2009 at 3:44 pm
Sé que soy una verdadera metiche, pero de verdad gracias por contarnos acerca de la cita de Yubi y Lord Eggs, mi corazón romántico tiembla de emoción. Esperemos que el de ellos también. Que romántico, que romántico!!!
June 2nd, 2009 at 4:06 pm
Pues ahí disiento, Cata. Con notables excepciones que no negaré pero que son excepciones, la forma más eficaz de avejentarse y amargarse es precisamente matrimoñar o incurrir en situaciones similares.
Oye, ¿y Tomoka también es buena niña?
June 2nd, 2009 at 4:15 pm
Yo apoyo a Mus.
June 2nd, 2009 at 4:50 pm
A riesgo de que Lilith solicite el divorcio, diré que Tomoka y Yubi además de ser buenas niñas, son niñas buenas y lo están.
June 2nd, 2009 at 4:55 pm
Entonces estamos divididos en dos grupos, ¿verdad? Las románticas contra los hombres. Ay, no lo puedo creer. ¡Quoth, si le haces alguna trastada a Yubi te capo!
June 2nd, 2009 at 5:02 pm
A ver, a ver, a ver, creo que tenemos algún problema psicológico relacionado con una simple comida entre amigos que se ha convertido en una velada amenaza, aunque distante por unos cuantos miles de kilómetros, sobre algunas partes de mi anatomía que aunque no uso mucho las quiero con todo mi ser.
June 2nd, 2009 at 5:05 pm
June 2nd, 2009 at 5:10 pm
Querida, la verdad sea dicha, tus expectativas sobre una eventual relación con tu colega asiática son más bien elevadas, y si no las bajas un poco la caída será muy dura.
June 2nd, 2009 at 5:20 pm
*ay, hombres*
June 2nd, 2009 at 5:22 pm
Mujeres, oh mujeres tan divinas, no queda otro remedio que adorarlas.
June 2nd, 2009 at 8:58 pm
Ramen hermano Grillermo, Ramen!
June 2nd, 2009 at 10:22 pm
Cielos, ¡amenazas de emasculación!
Y que conste que soy un romántico empedernido. Precisamente por eso (y por mis títulos de anticuerpos anticonyugales) huyo del matrimoño.