Me llaman Holi, Yubi y Tomoka. Están emocionadas, y no es precisamente porque les hayan propuesto matrimonio o se hayan ganado la lotería. Lo que consiguió Holi es que Yubi entre a trabajar de enfermera con un amigo de mi hermana, a pesar de que las habilidades de Yubi para comunicarse en español todavía son muy limitadas. En cambio, a Tomoka no se le escucha acento y ya puede pronunciar las erres y las eles sin confundirse.
La cosa es que Yubi comienza a trabajar de enfermera, de medio tiempo, claro, mientras estudia español y se prepara para entrar en la facultad de enfermería para revalidar estudios. Aunque dicen las malas lenguas (o sea, Holi) que, aprovechando, va a terminar haciendo trámites para entrar a Medicina. No les quiero ni decir lo que piensa Holi de tener a alguien más ostentando el doble título de médico y enfermera en su misma casa, pero bueno, la casa en la que está viviendo es la mía y la de ella está hecha un desastre, y además queda muy lejos.
Porque creo que no les he contado que cada uno de nosotros (y me refiero a mis hermanos) tiene una casa o un terreno, que nos heredaron nuestros abuelos. A Holi y a mí nos dieron a elegir si queríamos el rancho con la huerta o si queríamos la casa del centro, ya que ambas valían más o menos lo mismo. Holi quiso el rancho, porque siempre le gustó mucho el rancho (aunque la que tenía mascotas allá era yo, y hablaba con ellas, como el doctor Dolittle, y a veces creo que debí ser veterinaria) y a mí me tocó la casa del centro. Pues bueno, el lunes Holi y mi primo Quoth, que también tiene familia allá, se fueron al rancho para darle una limpiada y para que Quoth arreglara la luz y que Holi pudiera quedarse allá de vacaciones una semana, y se encontraron con sorpresa que casi está cayéndose la casa de lo vieja que está. Así que Quoth, ayudando a Holi a quemar basura, terminó cediendo y prometió que si entra a la facultad de ingeniería, no sólamente va a destruir la casa gratis, sino que además va a construirle una casa de campo, con terraza y alberca y una montañita de escombros para que se tapen las cañerías cuando llueva y darle así la excusa de ir a descansar a la casa de campo con la excusa de destaparlas.
No dudo que Quoth sea capaz de entrar. Es muy listo el condenadote. Lo que sí dudo es que sea admitido como alumno, porque hay mucha gente que intenta entrar a la facultad al mismo tiempo. Pero bueno, a lo mejor ahora sí se le hace estudiar algo a lo que sí le pueda sacar provecho y lo saque de pobre.
Yo ya me voy. Voy a cenar. Y mira que ya es muy tarde para andar cenando.
¡Un abrazo para todos!

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