27
Aug

Una quebecuá en Guadalajara (i)

Posted by Cataclí­smica on quebecuá

Moni ya se fué a México. Va a estudiar un año en una escuela asociada a la Alianza Francesa, y a estudiar español al mismo tiempo. Se fue emocionadísima la chiquilla.

La aventura empezó en realidad la semana pasada, y como ya todo el papeleo estaba arreglado, lo único que hacía falta escoger era la ropa que se iba a llevar. Le dije a Moni que no se llevara muchas cosas, porque mi mamá y mis tías se iban a encargar de llevarla de compras. “Pero no quiero hacer que gasten dinero” me dijo con cara de ternura. Y entonces yo puse cara de león >:3 y le dije “Ellas lo van a hacer te guste o no. Nada más llévate tu ropa favorita.” Llegó con una maleta más grande que ella (bueno, no tanto) y de todos modos me puse a organizar la ropa. A veces quisiera ser como V: el niño ese se llevó dos maletas medianas a Vancouver para pasar seis meses. Yo me traje dos grandes para pasar un año y lo primero que hice fue comprar más. Pero en Vancouver no hace el frío que hace aquí. Le organicé la ropa a Moni como me enseñó V y la maleta redujo su volumen un 20%. Creo que si le hubiera sacado el aire se habría reducido más, pero ni modo. Lo malo es que la maleta pesaba más de 30 kilos, casi lo que Moni. Y como las aerolíenas ahora dicen que sólo se lleven 24 kilos, tomé la decisión de cambiarle su megamaletota por dos maletas medianas,y nos fuimos a comprar unas especialmente para la ocasión. Encontré unas en Canadian Tire que estaban rebajadas y eran lo bastante chiquitas como para que Moni las manejara con soltura, y lo bastante grandes como para que cupiera todo. También le compré unas etiquetas para que las identificara cuando llegara. De cualquier manera las azafatas (o como les dicen ahora, sobrecargos) la ayudarán porque viaja sola aunque en el aeropuerto de México la recibe mi mamá, que se la lleva a Guadalajara. O más bien la recibió, porque ya está allá.

También le compré una mochila para la escuela, que venía con lonchera y portalápices. Y compré una lámpara chiquita para mi cabecera, para poder leer acostada, y un par de cajas de galletas de maple para mi mamá, y dos cajas de 12 refrescos de lata que estaban en oferta, aunque eso no tiene nada que ver con Moni pero no podía dejar de mencionarlo. Soy la menos consumista de mis hermanas, y cuando me entra el frenesí no me para nadie. Claro que no es mucho decir si tomamos en cuenta que nada más tengo ortra hermana, pero sí, admítelo, Holi: compras como si no hubiera mañana.

Regresamos a casa y me puse a acomodar las maletas mientras Moni me preguntaba cómo era la vida en Guadalajara, y trataba de pronunciar bien el nombre. Se me hacía curioso ver que Moni se sentó en mi silla y movía las piernas sin tocar el piso. Está chaparra la niña para sus 10 años, pero también su mamá es pequeñita, así que no puede negar la cruz de su parroquia. Mientras platicábamos llegaron Yubi y Otro, y cuando les dije que Moni se iba Otro sacó la cartera y le dió unos billetes, y le dijo que quería que le comprara algo bonito cuando llegara allá y se lo mandara. Moni dijo que sí y yo me reí. Yubi mientras tanto se puso a cocinar, y como en las caricaturas llegó Tomoka y preguntó “Qué estás cocinando, Yubi-chan?” Tricia llegó después cargada de paquetes y le dió uno a Moni, lleno de paletas de maple, para el camino. Yo aproveché para quitarle dos paquetes de galletas de moras y uno de té de moras y le dije a Moni que eran para mi papá. Tricia me miró con cara de “esas eran mis galletas” y yo le dije que luego íbamos a comprar más. Tomoka llegó con un sandwich de queso que Yubi le había preparado para que dejara de molestar en la cocina y se puso a platicar con Moni sobre lo que era llegar a estudiar a otro país, y Moni se puso nerviosa. Tomoka siguió comiendo su sandwich y tapándose la boca con la mano y siguieron platicando, hasta que a Moni se le pasó lo nervioso y se puso a hacer preguntas.

Uno llegó un rato después, con cara de haberse peleado con dos orangutanes salvajes. Parece ser que un tipo borracho llegó a la sala de emergencias, sangrando de un brazo que se cortó con una ventana cuando intentaba entrar a su casa porque se le olvidaron las llaves, y el bestia rompió un vidrio y se cortó. Lo llevó la policía. El tipo se quedó dormido mientras llegaron al hospital, y cuando Uno lo suturaba, se despertó y se peleó con él. Los policías lo detuvieron, pero no sin antes ponerle morado su ojito a mi peor es nada. De cualquier manera Uno terminó de suturar al borracho, que se llevaron al bote como debe de ser, y se salió de emergencias para venir a verme.

Como experta estudiante de medicina y enfermera titulada que soy, y además como mujer de abundantes recursos hidráulicos, le puse un filete de res sobre el ojo. Y para echarle sal a la herida, le dije “disfruta tu cena, corazón” y Uno se rió. Yubi luego dijo “No pensarás que voy a cocinarle ese filete, ¿verdad?” y Moni se rió. “¿Y por qué no?” preguntó Uno, “si lo estoy aderezando…” Otro dijo “Pues no te lo quería decir, pero el borracho ese te compuso la cara”. Todas nos reímos. y Uno y otro empezaron a gruñirse como orangutanes y destaparon unas cervezas. Yo no bebo, pero siempre tengo un sixpack de cervezas porque Uno y Otro si se toman unas cervezas de vez en cuando, y prefiero que beban aquí antes que se vayan a tomar unas frías con las calientes en algún table dance.

Estábamos ya todos comiendo menos Yubi, que seguía cocinando. Le preparó algunos sandwiches de queso a la plancha (que se volvieron su especialidad el día que Otro le pidió que le preparara uno, cuando lo puse a colgar cuadros en mi casa, porque Uno no estaba y Otro sí) para el camino a cas, porque en casa de Uno y Otro nada más hay cervezas y ramen, y creo que una caja de corn flakes fosilizada. Tomoka se comió un racimo de uvas a manera de postre y comentó que cuando le dieran vacaciones quería ir a México a comer fruta, porque en Japón la fruta era un lujo y en México siempre está barata. En especial cuando una gana en dólares canadienses. Te la voy a mandar en enero, V. Trátamela con cariño, pero la devuelves al hospital en febrero, ¿okey?

Después de cenar me puse a revisar el itinerario de viaje. Había una pausa bastante grande en Dallas, y como lo más probable es que la tengan en constante supervisión y no la dejen sola, se iba a aburrir de lo lindo. Así que le pregunté si tenía algo con qué entretenerse. Y entonces se dió cuenta de que se le olvidó su gameboy en su casa. Saqué el mío, junto con mis juegos, y se lo puse en la mochila junto con varios de mis juegos, que ella eligió. Total, luego puedo hacer que mi belle-mére me mande el de Moni, o mejor aún, puedo hacer que Uno me lleve por él y aprovecho para que mi suegra me haga galletas y me enseñe a cocinar tarta de azúcar. <(”,<)

El último paso era llevar a la enana al aeropuerto. Antes de que entrara en la sala de espera acompanada de un representante de la aerolínea, nos abrazamos y le dije “Cuídate, enana,” en español. Y ella me respondió también en español con un “Te quiero, Lina,” que casi hace que se me salten las lágrimas. La enana entró y yo me quedé con el corazón hecho un ovillo y con un nudo en la garganta. Uno me abrazó y me preguntó cómo me sentía.

¿Y cómo me iba yo a sentir? Alegre, claro. Pero ya sé lo que sintió mi mamá cuando me fue a despedir al aeropuerto. Y ya sé lo que sintió mi suegra cuando dejó a su querubín en mi casa para que se despidiera de mí y de su hermano. Abrazada de Uno, salimos del aeropuerto y me tuve que prometer no mirar atrás para no ponerme a llorar.

Soy una sentimental. Y a ustedes también los quiero aunque no los conozca. Nos vemos luego.

7 Responses to “Una quebecuá en Guadalajara (i)”

  1. Awake says:
    August 27th, 2007 at 1:07 pm

    :´-)

    Mks.

  2. Cataclí­smica says:
    August 27th, 2007 at 9:21 pm

    Acabo de hablar con Moni. Está impresionada de ver una ciudad tan grande como Guadalajara. Después de vivir en Trois Riviéres toda su vida, debió de ser una impresión enorme. También me dijo que en la escuela todos hablan un francés muy raro, casi como el mío. Es que es francés de Francia. Y también dijo que estaba muy asombrada de que aquí pasaran tantos tipos de camiones y autos. Aquí, los camiones son de un solo tipo y pasan puntuales y a su hora, pero allá pasan cuando se les da la gana, con gente colgando y a veces ni te quieren dar la parada.

    Me habló desde su nuevo teléfono celular. Mi mamá y mis tías están en un frenesí comprador impulsivo compulsivo que van a desgastar las tarjetas de crédito sin duda, y la pobre enana ni siquiera ha descansado bien del viaje. Mi mamá está fascinada y creo que ya le compró incluso su vestido de quince años. Mi abuela le inventó un árbol genealógico donde Moni es hija de la hija de la hija de su hermana, lo que explica que se parezca a mí. Y moni optó por no decirle nada cuando mi abuela la invitó a ir al rancho. Moni no ha estado en una granja de verdad nunca. A ver si no se meure de la impresión.

    Y yo me voy, que mi turno inicia en media hora.

  3. Grimalkin says:
    August 28th, 2007 at 7:22 pm

    Guau. El cambio suena terriblemente drástico, especialmente la compulsión consumista que la rodea. Pero seguro terminará disfrutándolo todo.

    Un beso para ti y suerte para ella.

  4. Cataclí­smica says:
    August 29th, 2007 at 12:03 am

    Nah, ella quería salir de Québec, y creo que está feliz de estar en un lugar diferente. Aunque las lluvias son muy concentradas en Guanatos. En un día llueve por un mes.

  5. Cataclí­smica says:
    August 29th, 2007 at 4:09 am

    Y más patoaventuras de Moni. Me llamó emocionadísima porque los refrescos salen más baratos en México que en Canadá. Aunque todavía no entiene el concepto de la comida allá y no entiende por qué comemos a las dos y cenamos a las 8. No se ha quedado con hambre, eso sí. Me dijo que mi mamá cocina como para un regimiento, y que mis hermanos y mis sobrinos fueron a comer y se sentía como en su casa. =^.^=

  6. Grimalkin says:
    August 30th, 2007 at 3:38 pm

    Un cambio drástico no tiene que ser indeseable ni hacerte infeliz, puede ser todo lo contrario. :)

  7. Cataclí­smica says:
    August 30th, 2007 at 11:02 pm

    Claro. Venir aquí fue un cambio drástico, y mírame. Quejándome del frío pero con novio.