Haciendo cuentas.

Resulta que pagamos demasiado por nuestra casa. Por culpa de Mai.

Cuando solicité la habitación que Sophie y Mai estaban ofreciendo cerca de la universidad Laval, me dijeron que la renta iba a ser de 500 dólares. En realidad, me lo dijo Mai. Y cuando Yubi contestó al anuncio, Mai le dijo que pagaría 400 porque compartiría su habitación. Sophie pagaba también 500 dólares, y Mai nos dijo que ella pagaba 500 de su bolsillo, 400 por la habitación compartida y 100 por los servicios: agua caliente, luz, internet y teléfono.

Todo normal.

Hoy fui a cambiar el contrato con el casero. Y me dijo que esperaba pago con cheque o money order todos los días 1 de cada mes, que el depósito de la habitación ya estaba pagado, y que la renta mensual seguí­a siendo de 1400 dólares al mes.

Y yo me quedé pasmada.

Se suponía que pagábamos 1900 dólares entre todas. Pero si la renta era de 1400 y los servicios apenas llegaban a 100 dólares, sobraban 400 dólares. ¿Y dónde estaban esos 400 dólares? ¿En el bolso de Mai, acaso?

Firmé lo que tení­a que firmar, me despedí­ muy atenta y formal del administrador y me fui pensando cuál sería la pregunta adecuada para que Mai confesara que no estaba pagando la renta de su parte de la casa. Y entonces caí en cuenta: es que sí­ la pagaba. Porque me faltaba contar la comida.

Mai hacía siempre las compras, a menos que una de nosotras tuviera un antojo especial de algo. Todas cocinábamos simplemente sacando cosas de la alacena o del refri, y nunca rellenábamos nada. Mai cocinaba, o Sophie cocinaba, o Yubi cocinaba, y a veces hasta yo cocinaba, pero nadie mas que Sophie compraba la comida. Y siempre habí­a un jarro lleno de monedas y billetes en la cocina, de donde sacábamos para pagar la ocasional pizza cuando no querí­amos salir. Y siempre teníamos fruta fresca, y aquí la fruta es cara.Y como nadie más se había enterado de esto, decidí seguir con esa política. Cada quien va a seguir pagando lo mismo que pagaba, pero esta vez voy a ir yo al super a comprar la comida una vez a la semana. Y voy a seguir con el bote de monedas y billetes, para emergencias.

Ay, Mai, y yo que llegué a pensar mal de tí­ por un momento, y eras en realidad la dueña de la casa y la reina del hogar.

Posted: Saturday, May 26th, 2007 @ 2:01 am
Categories: CATAstrofes.
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4 Responses to “Haciendo cuentas.”

  1. Mus Says:

    Jo, pues la verdad es que dan ganas de irse allá… porque 100 CAD por todos los servicios me parece una ganga, ¿eh? :)

    Hala, a comer bien. Una cosa que me fascina es que no sepas cocinar (bueno, que no sepas mucho) y te avientes a hacer la compra. ¡Olé!

  2. Cataclí­smica Says:

    ¡Volviste, Mus querido! Te extrañaba por aquí­.

    Y créeme que aquí­ los servicios son muy baratos, excepto la calefacción. Haciendo cuentas, en invierno pagamos por todo 120 dólares al mes, de los cuales 40 son del agua caliente, 30 de la luz, y 50 de cable, teléfono e internet. Ahorita la cuenta del agua caliente bajó a 20 dólares, la luz a 20, y lo demás sigue igual. Y en lo de las compras, como cooperamos entre todas, pues nos alcanza para comprar comida razonable y vivir decentemente. Basta con comprar el paquete más grande en lugar de dos pequeños. Sophie sabí­a comprar muy bien, no sé si por ser francesa o porque era muy buena con los números.

    Y bueno, las compras en casa siempre la he hecho, desde chiquita. Mi mamá me mandaba a la tienda primero y al super después. Y como siempre he sido tragona siempre he comprado las mejores cosas. Nunca cocinaba, eso sí­, pero para la cocinada tenemos a Yubi y a Tomoka. Me empieza a hartar la comida china y japonesa…

  3. Darth Tradd Says:

    Pues estoy de acuerdo con Mus, la verdad es que es barato vivir por allá. Entre Labere y yo, pagamos 700 libras (unos 1400 dólares americanos) mensuales por el departamento en Hulme. Por los servicios, otras 60-70 al mes. Eso sí­, el flat está muy bien y lo suficientemente cerca de la Universidad como para regresar caminando, incluso cuando la intoxicación por absinthe ha llegado a niveles preocupantes.
    Que emoción tener compañeras de piso como Sophie o Mai que se encargaban de la comida. Lo más que hemos llegado a compartir Labere y yo es la leche, que se acaba a los dos dí­as. Ultimamente mi lado del refri está vací­o… Es lo malo de no estar en la casa.
    ¡Un abrazo desde la repentinamente frí­a Manchester!

  4. Cataclí­smica Says:

    Oh, a propósito… aquí­ el agua frí­a solí­a ser gratis. Ahora están instalando medidores. Pero no deja de ser interesante que Hydro Québec proveí­a agua caliente y electricidad, mientras que el agua frí­a vení­a por otra compañí­a. Es que los canadienses están locos.

    También tenemos incendios forestales. Nunca pensé ver incendios forestales en Québec con tanta humedad que hay en el ambiente.