A veces creo que sigo en Guadalajara.

“Lina,” me dijo una voz familiar hace unos minutos en la cafeterí­a, “¿es cierto que estás buscando una compañera de habitación?”

Se llama Tomoka, y es japonesa. Es mi compañera en el hospital y en la universidad. También es lí­der de grupo y tiene a 3 estudiantes modositas y una rebelde a sus órdenes. Y tiene problemas para controlar a la rebelde porque Tomoka también es muy modosita.

esulta ser que Tricia, que también es lí­der de grupo y tiene a 4 estudiantes rebeldes a su cargo, a las que controla bastante bien, le comentó a Tomoka durante el turno de la noche que ya habí­a conseguido casa, y que Yubi y yo estábamos buscando compañera para redondear las cosas. Y como Tomoka no encontrara a Yubi, y en cambio sí­ me encontró a mí­, me preguntó si era cierto.

Yo me puse a pensar. Yubi, Tomoka, Tricia y yo serí­amos compañeras de habitación. Dos deshinibidas y dos modositas. Le pregunté a Tomoka si le molestaba que tuviéramos un perro. Me dijo que no. Luego le pregunté si estarí­a dispuesta a pagar 500 dólares al mes. Ella me dijo que pagaba 650, así­ que se ahorrarí­a 150. Y yo le dije que si sabí­a cocinar, y me dijo que sí­. En eso pasó Yubi, y yo le pregunté si estaba dispuesta a seguir en la habitación grande, compartiéndola con Tomoka. Ella dijo que no había problemas, y que se tení­a que ir porque la estaba buscando Uranai. Así­ que le dije a Tomoka que en cuanto se fuera Mai era ella bienvenida a bordo.

Mientras esperaba a que llegara el camión, me encontré por el camino con Uranai. “Lina, chérie,” me dijo. Y como sólo me dice chérie cuando ha estado viendo pelí­culas francesas, deduje que estuvo viendo pelí­culas francesas. “¿Ya encontraste compañeras de habitación?” “Sí­, dos candidatas,”respondí­. “Oh, lástima. Muy tarde,” me dijo, con voz un tanto deprimida. “¿Necesitas casa?” dije yo, francamente alarmada. “No, yo no. Tomoka sí­.” Y como sólo hay una Tomoka en el hospital yo me reí­.

El camión llegó y nos subimos. Le dije yo a Uranai que justamente le acababa de ofrecer la habitación que me quedaba a Tomoka, y la otra a Tricia. Me dijo que habí­a escogido bien.

Y luego procedió a contarme que Tomoka habí­a estado buscando casa porque su contrato de colocataire se vencí­a a fin de mes y no encontraba ningún lugar disponible, ni siquiera en la rue del Percebe, donde estaban las casas de los estudiantes. Y yo le dije que, por casualidad, yo viví­a en la rue del Percebe. Uranai inclinó la cabeza y dijo “¿De verdad? ¿Entonces por qué tomaste este camión?” “Porque voy de compras.” “Ah, por supuesto.” No tengo el corazón para decirle que se me habí­a olvidado que mi camión era el siguiente. De cualquier manera terminé en la Compagnie de la Baie d’Hudson (“La Baie”) en la Place Fleur de Lys, donde me compré algunas cositas y derretí­ la tarjeta de débito del Banque du Montreal donde recibo mis pagos. Por cierto, mami, te compré el perfume que más te gusta pero como estás en México y no lo puedes aprovechar, lo voy a usar yo.

Bueno, a lo que iba yo. Québec es como Guadalajara. Todo mundo se conoce, todo mundo está enterado de tu vida y obra, y todo mundo te puede contactar a dos pasos de separación. Y además de todo los chilitos serranos de mi invernaderito saben a gloria.

Besitos…

Posted: Sunday, May 13th, 2007 @ 8:49 pm
Categories: CATAstrofes.
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2 Responses to “A veces creo que sigo en Guadalajara.”

  1. Darth Tradd Says:

    Mucha suerte con tu cambio de compañeritas de departamento. Yo me saqué la loterí­a con Labere. Es un amor de persona y una excelente conversadora. Además, no se desespera cuando se me pasa hacer la limpieza por una semana (o dos).

    Pero bueno, es raro que al estar tan lejos de casa, de repente parezca que te encuentras en tu ciudad pues, como bien dices, todo mundo se conoce. Y eso que tú eres de Guadalajara. Te aseguro que en San Juan del Rí­o el asunto es mucho, mucho peor.

    Un abrazo desde Manchester, donde por fin dejó de llover.

  2. Cataclí­smica Says:

    A ver qué tal me va, Paco querido. Con Tomoka no habrá problemas, pero con Tricia, bueno, con ella no sé qué va a pasar, aunque me lo imagino. Después de todo es quebecuá, aunque sea de Montréal.

    Sophie, por cierto, me confirmó que ya fue aceptada por los Tecos, y que Éric también. Inician en septiembre de este año.