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Mar

Salgo de viaje

Posted by Cataclí­smica on Cataclismos

Pues sí, me voy mañana a St. Faustin Lac Carre. Conmigo vienen mis cuatro alumnas y el Gran Pablito que se va a limitar a llevarnos. Uno me dijo que me voy a aburrir de lo lindo en St. Faustin y dice que lo sabe porque él ya estuvo ahí. A mí lo que me interesa es que me dan dos dólares más la hora y que además cuenta doble en mi curriculum.

Para celebrar entre comillas ayer nos fuimos de karaoke. Era noche latina y los músicos preferían poner canciones de al sur del Bravo. Yo canté “Serenata sin luna” (sufre, Julieta Venegas). Supongo que José Alfredo estaba revolcándose en su tumba, pero yo me derretí. En especial porque el termómetro ya empieza a elevarse del cero.

Uno se resignó a su destino y Jack le está enseñando español. Ya sabe decir “Güey” y “Puto” y se divierte diciéndole “puto” a todos los tipos que conoce que no tienen ni idea del español y a quienes sí les dice “güey.”

Por cierto que mi suegra me mandó tablillas de chocolate mexicano. Corrió el rumor de que me gusta hacerle chocolate a Uno (sospecho de Madmax ;-) ) y me mandó una caja completa. Tomando en cuenta lo que cuesta aquí el chocolate oaxaqueño creo que me gané a mi suegra de manera oficial.

Mis cuatro alumnas son una niña japonesa y tres quebecuás. La japonesita, Kazumi, me dice “sensei.” Astrid y Nicole me dicen “prof” que es la abreviatura de “professeur” y Catherine me dice “nyme” que es la abreviatura de “homonyme.” Claro que eso es sólo cuando Uranai no está cerca. Yo soy la éducatrice. las chicas llevan ya tres cuartos de la carrera y necesitan práctica. No les veo muchas ganas de dedicarse a la neonatología ni a Astrid, ni a mi tocaya Caty ni a Nicole; Kazumi es igual que yo con respecto a los bebitos y ella ya tiene decidido su ramo de trabajo. Nicole creo que quiere estar en emergencias y Astrid y Caty creo que van más bien a enfermería general. Ya veremos cómo responden a al trabajo de campo.

Como es obvio en estos días sigue haciendo mucho frío, lo cual dificulta el trabajo que Uranai me asignó. El hospital está en una campaña de La Leche League Canada en pro de la lactancia materna, que se dificulta mucho por estos lados no precisamente por causa del frío sino de los lugares dónde se puede amamantar. He tenido que indicarles a las nuevas mamás que no deben de preocuparse si en los primeros días no producen leche suficiente sino que deben continuar amamantando. Deben ustedes saber que por estas tierras hubo dos generaciones que no fueron amamantadas; según Uranai, cuando ella llegó a Québec apenas el 40% de las nuevas madres amamantaban y ahora la tasa llega al 80%. El objetivo es llegar al 100% en las primeras 6 semanas de vida del bebé.

Acabo de releer todo lo que he escrito y me doy cuenta que estoy más incoherente que de costumbre. Creo que ya me acostumbré a escribir en pildoritas. Nada más por eso (y porque Mai nos acaba de llamar a cenar) termino aquí mi escrito y me voy a comer. Nos vemos pronto.

4 Responses to “Salgo de viaje”

  1. sentoki says:
    March 15th, 2007 at 11:46 pm

    En efecto el post tiene un aire a lo Robert Rodriguez, empieza de una manera se desarrolla a su aire y termina con algo que no sabíamos bien como llegamos… Suerte en tus prácticas sensei.

    Yo me voy a agarrar al tema del pecho. Ahora no es por gusto propio, sino porque ya tengo a mi bebita en casa y como padre primerizo no se por dónde agarrarla. Un día te comenté que igual te pedía ayuda y me respondiste que sí, así que ahí va. Está en relación con lo de la campaña de lactancia materna que comentas. Ojala aquí fuera igual. Nosotros tuvimos que pedir expresamente que no le dieran ningún biberón. Te desaniman a amamantar diréctamente desde el hospital. Ahora bien. ¿COMO DEMONIOS LE SACAMOS LOS GASECITOS? Es siempre una pelea y si te dejas alguno ya tiene que recorrer todo el circuito para salir por el extremo opuesto al de la boquita, con los consiguientes retortijones, molestias y lloros. Ya hemos probado con lo de ponerla sobre el hombro y darle palmaditas en la espalda. Con lo de sentarla y darle más palmaditas. Pasearla, marearla etc. Nada. A la hora u hora y media se despierta con las molestias, y al cabo de media hora de trinos y cantos ya tiene hambre y aun llora más con lo que hay que darle otra toma… Pensé que igual en esos países más avanzados tenian alguna otra táctica para conseguir eructos completos y explosivos. Cuando crezca ya la educaré que eso está mal, pero ahora queremos dormir tranquilos los tres.

    Un saludo

    Sentoki

  2. Cataclísmica says:
    March 16th, 2007 at 1:54 am

    ¡Felicidades, primerizo! ¿Cómo se llama tu bebita?

    Mientras me respondes, te informo.

    La mayor parte de los problemas con los gases son porque la bebé toma aire al mismo tiempo que come. Ésto, que parece una verdad de Perogrullo, tiene sentido: Sencillamente tu bebé abre la boca cada vez que da un trago de leche materna. Por cierto, el biberón te va a ayudar en muchas ocasiones: no estamos en contra del biberón sino a favor de la lactancia, lo que incluye que compres un tiraleches y lo utilice la mamá de la bebé (porque doy por sentado que usarlo en el padre es un desperdicio) para obtener una ración suficiente para cada biberón, y que lo mantengan en el refrigerador (dura lo mismo que la leche de vaca).

    Decía yo que la bebé toma aire. Los bebés no saben cómo comer, y las madres prinerizas no saben cómo alimentar. Es evidente. Lo que es muy importante es que la bebé no se meta a la boca sólo el pezón sino la areola completa, lo que crea un sello de aire en su boca, que la va a forzar a respirar por la nariz y comer por la boca, y no respirar y comer al mismo tiempo. Te sugiero que le pidas ayuda a una persona que tenga amplia experiencia, por ejemplo, tu suegra o tu mamá, siempre y cuando hayan tenido varios hijos (la experiencia es importante, recuérdalo). Una vecina también es buena ayuda. Pueden practicar el concepto del sello de aire con un biberón ergonómico, así rápidamente me vienen a la mente los Johnson & Johnson. Notarán que la respiración de la bebé se tranquiliza mientras come cuando sus labios estén bien cerrados; si notan una especie de jadeo está comiendo y respirando por la boca.

    Una vez que la bebé haya saciado su apetito, déjala reposar un poco. El alimento debe de reposar un poco para que la espuma suba y se convierta en aire dentro de su estomaguito. Lo que yo hago (y aquí también depende mucho de la práctica, yo llevo 3 años en esto de manera diaria y además tuve muchos sobrinos para practicar (¡Hola Jack y Lilith!)) es tomar al bebé, colocarlo de manera tal que su barbilla quede a la altura de mi hombro, unir su cabecita y la mía (esto más que nada para que se sientan seguros) y masajear un poco su espalda. No golpear, dije masajear. Esto los relaja, en especial relajando el esófago (y algunas veces otros esfínteres, así que hay que estar alertas) y sale un eructito, casi siempre acompañado de leche cortada (así que acostúmbrate a ponerte un babero en el hombro) y los bebés se quedan en santa paz por aproximadamente 5 segundos (si esperabas que te diera más esperanzas, lo siento, las cosas como son). Ahora, no todos los bebés eructan con masaje. Otros requieren palmaditas o incluso movimiento, por la enorme cantidad de aire que comieron (es necesario obligarlos a abrir el esófago al crearles un ligero malestar por mareo) y de nueva cuenta no todo funciona. Jack acostumbraba acostarse, colocarse a los gemelos en la panza, y echar la siesta. Cosa rara, los gemelitos eructaban, se dorm{ian y se despertaban justo a tiempo para pedir la siguiente ración.

    Pero una cosa sí te digo. A veces, por más que lo intentes, el bebé siempre va a estar molesto. Siente una molestia y lo único que puede hacer es lo único que sabe hacer: llorar. Puede ser hambre, sed, frío, calor, la radio, la tele, un temblor, que pasó cerca Jaime Maussán o Iker Jiménez (ya ví a ese tipo, ¡qué charlatán tan grande!) o peor aún: una intolerancia a la lactosa.

    La digestión de la lactosa es una habilidad que adquirimos por evolución, pero no todos. Si te falta una enzima esencial, apropiadamente llamada lactasa, el azúcar de la leche materna y de la leche de vaca te va a afectar. Ésto sólo lo puede diagnosticar el pediatra de la bebé, y por fortuna es raro. Si tú o tu señora son intolerantes a la lactosa hay amplias posibilidades de que tu bebé lo sea también, pero si no lo son, descarta esta opción, al menos por un tiempo. Los primeros meses son horribles porque tu bebé no tiene horario. Toda su vida la vivió en un lugar calientito, silencioso y oscuro, siempre alimentada, y de pronto sales a un lugar donde a veces hace mucho frío y otras mucho calor, donde hay que esforzarse para respirar mientras un gigante te tiene aprisionado en sus brazos, donde todos están haciendo ruidos ridículos y parecen atacarte en la cara como si te quisieran desarmar (yo así describiría el sentimiento de verme envuelta en toneladas de cobijitas, mientras me abrazan, me dicen cosa como cuchicuchigú, panchooota, a quén quelle y demás, y me pellizcan los cachetes). Es perfectamente normal no dormir las primeras noches, y es perfectamente normal que las primeras noches se prolonguen hasta los tres meses de edad. Para esto, resina. Mucha resina. Resinación…

    Cada bebé es diferente. Lo que sí va a funcionar a su debido tiempo es la alimentación por biberón. Aquí tenemos un banco de leche materna, así que todos los bebés reciben leche materna desde el mismo día en que nacen. Llega el momento en que literalmente la mamá no puede darle de comer a su niño, y para eso están los binerones con leche materna. La recomendación que nosotros hacemos es que a la edad de 5 meses comience el destete, combinando leche materna con leche de fórmula. La fecha final del destete nadie la conoce. Aquí proponemos un año, pero la OMS recomienda 2. Mi mamá y Lilith recomiendan el destete total cuando salgan los primeros dientes (el argumento es “¡Muerden!”) y continuar con biberón si es necesario.

    La lactancia puede prolongarse todo lo que la madre decida. Sé de casos en que la madre continuó amamantando hasta los 8 años (me figuro que el niño adquiriría una gran habilidad para remover sostenes). A veces es el bebé el que un buen día decide que prefiere probar otra cosa y se desteta solo, otras veces es la madre la que dice ni un día más.

    Mira nada más… escribí un artículo completo y nada más quería darte consejitos. Bueno, en resumen: olvídate de todo lo que haz leído aquí y trata de buscar lo que a tu bebé realmente le haga bien. Un abrazo cariñoso.

  3. sentoki says:
    March 16th, 2007 at 5:44 pm

    Muchas gracias con tus comentarios. La verdad es que Irene se porta muy bien. Ya nos vamos conociendo y sólo llora cuando está molesta o tiene hambre. Lo que pasa es que cuando empieza a llorar alrededor empiezan a dar justificaciones de todo tipo, que si el día de antes la madre comió nosequé que si mejor ponerlos boca abajo, apoyados en el antebrazo… que te lían mas.

    Lo del tiraleches-sacaleches lo probamos un día que ya estábamos temiendo que la madre no tuviera suficiente leche y aún fue más desesperanzador porque apenas consiguió sacar nada, cosa que Irene tragó en un plisplas, me pilló por sorpresa y ella tragó más aire… terrible noche. La madre le ha pillado manía al sacaleches, porque aunque nos recomendaron uno manual, es muy lento y le resulta desagradable.

    Lo dicho, muchas gracias y ya te iré contando según nos vayamos entendiendo.

    Un saludo

  4. Cataclísmica says:
    March 16th, 2007 at 6:07 pm

    No desesperen con el sacaleches, que al principio es perfectamente normal que salga muy poco. Aunque no lo parezca, el uso constante del tiraleches provocará que la madre produzca más leche, y los beneficios serán dobles.

    Hay tiraleches eléctricos (a baterías) que son muy eficientes porque simulan el efecto de succión de un bebé; los manuales no tienen ese efecto y, para variar, las madres primerizas no saben cómo usarlos. Es más, si yo algún día tengo hijos me temo que no sabré cómo usarlo, y eso que doy clases todos los días (bueno, casi todos los días) sobre su uso y abuso.

    La clave de todo es la constancia. ¿Qué edad tiene Irene? Me imagino que ya debe de tener un mes de nacida porque parece que ya come a intervalos regulares. Haganle caso a su pediatra y por ning÷un motivo dejes de darle sus vacunas.

    Por cierto, eso de las vacunas tiene miga. La mayor parte de los padres le dicen a sus niños que a ellos (a los padres) les va a doler más. La verdad es que las vacunas duelen, y mucho más en un niño chiquito, pero uno de adulto ya se acostumbró a esa sensación (excepto Jack, que sufre cada vez que le ponen la vacuna antitetánica). Sigue escrupulosamente el cronograma de vacunación, pero tampoco al grado de medirlo en minutos y segundos: la vacuna no será más o menos efectiva si se te olvidó vacunar a Irene una semana atrás.

    Y tampoco evites que tu beba juegue y se ensucie. Esto es beneficioso para su organismo, ya que ayuda a crearle defensas: los agentes patégenos más comunes en su casa ingresarán a su organismo y éste los combatirá, creando anticuerpos. Que tampoco es cosa de dejarla que haga todo a su antojo y se ensucie como si viviera en medio de la tierra, pero eso de tener la casa limpia como espejo no es muy recomendable. Aléjate de los productos antibacteriales: es preferible el jabón neutro para bebé: los bichos que se tienen que ir, se irán, y los que queden no estarán sometidos a la peligrosa selección artificial de ser los sobrevivientes más fuertes de un jabón antibacterial. Como ejemplo, hace poco en Montréal hubo un problema con una bacteria resistente a los antibióticos que nos tuvo en vilo en la sala de emergencias en Québec (a los hospitales universitarios nos suelen llegar los casos complejos porque aquí es donde están los profesores trabajando). Aunque todo se resolvió de manera más o menos satisfactoria la maldita bacteria era resistente a la tetraciclina.

    Bueno, me voy, que tengo que trabajar…