Jan
Carnaval de Québec
Hoy es mi día de descanso, y quiero aprovecharlo para descansar, porque esta semana pinta movidita.
El 26 de enero inició el Carnaval de Québec, y yo me preguntaba cómo los quebequenses pueden celebrar un carnaval en medio de tanto frío. La respuesta es sencilla: como las Fiestas de Octubre en Guadalajara, pero con nieve en lugar de lluvia y con frío en vez de calor.
El viernes pasado Uno me invitó a ver una película, y yo acepté encantada de la vida. Quedamos de salir el sábado a medio día, y exactamente a las 12 Uno estuvo a las puertas de mi hogar. Y traía una capa para mí, peludita, calientita y bonita. La capa, no yo. Yo no estoy peluda y aquí ni siquiera caliente (ya los escuché, mentes perversas, sé lo que piensan) porque hace mucho frío.
Total que Uno me puso la capa y nos fuimos con dirección al carnaval, que se celebra por toda la ciudad, que al fin y al cabo no es muy grande. Llegamos a un lugar donde había toneladas de quebecuás en calidad de paletas pero muy contentos (20 bajo cero a medio día) llamado Place Desjardins. Entre otras cosas había unos toboganes de nieve a los que yo no quería subirme pero Uno me convenció. El resultado no podía ser otro: casi al final del recorrido el pinche trineo ese en la que nos subimos se volcó y yo salí despedida por los aires, con Uno aterrizándome encima un poco después. Terminé adolorida pero contenta.
Para que se me quitara el mal sabor de boca y el frío Uno me llevó a la Cabane à Sucre Quebon, o la cabaña de azúcar, donde entre otras cosas había una fila de nieve apilada. Sin decir nada, Uno me llevó a la cola, y cuando nos tocó el turno me dieron un palito de paleta, me explicaron que debía ponerlo sobre la nieve, y sirvieron un generoso chorro de miel de maple caliente sobre la nieve, que yo debía convertir en mi propia paleta. Y la verdad es que sabe muy bien, porque la nieve enfría rápido el azúcar y lo endurece, pero por dentro queda calientito y toma consistencia como de cajeta o dulce de leche pero sin leche.
De ahí fuimos a la barbacoa al aire libre, a comer como me gusta: rápido. Muy helado, sí, y los hot dogs a la europea apenas salían de la parrilla y ya tenían congelado el sauerkrut, pero estaban sabrosos. Uno se despachó un hotdog y medio y una hamburguesa, y yo apenas un hotdog y medio. El medio se lo quité a Uno, claro está…
A manera de postre Uno me invitó un trozo de pay de azúcar. Éste es como una especie de pay de nuez pero en lugar de nuez tiene miel de maple. Mucha miel de maple. Curiosamente no es tan dulce como uno pueda pensar, y sabe muy rico.
Y como Uno viera que no me quejaba yo del frío, me invitó por fin a ir al cine. Yo esperaba meterme a un local grande con calefacción, pero no: fuimos a un lugar al aire libre. Con asientos verdaderos, pero al aire libre. ¿Y qué película fuimos a ver? ¡La Era del Hielo!
¡Vi la Era del Hielo en su ambiente natural!
Le dije a Uno “Lo hiciste a propósito, ¿verdad?” “¿Hacer qué?” me preguntó con la misma cara que ponen los gatos cuando los quieres regañar. “Traerme al cine al aire libre para así tener una perfecta excusa para abrazarme toda la película aprovechándote de que no me gusta el frío. ¿Crees que te va a funcionar? Pues te funcionó…”
Total, que estaba yo tan a gusto abrazada de Uno que decidimos quedarnos a la siguiente película, que fue ¡La Era del Hielo 2! En otras circunstancias hubiera salido disparada con rumbo a una chimenea, pero aquí, como el cine estaba aislado del viento, no hacía tanto frío como afuera, y además me gusta cómo se siente que alguien te chiquié.
Ya eran las 10 de la noche cuando acabó la película, yo ya estaba azul de tanto frío y Uno me llevó a casa. Como esta vez no tuviera chocolate para hacer le hice un café y esta vez sí pudimos besarnos en el sillón sin que nadie nos molestara…
A eso de las once de la noche llegaron Mai y Sophie quejándose de que el carro del Gran Pablito ya no servía y Uno prefirió retirarse haciendo discreto mutis sin que las muchachas se dieran cuenta de su presencia. Yubi no llegó sino hasta las 2 de la mañana acompañada de Otro. Creo que voy a ser dama de honor el próximo año…
Como sea, la cosa es que la pasé muy bien con Uno y oficialmente estamos saliendo juntos.
Nos vemos luego.
January 30th, 2007 at 11:11 pm
Pobre Uno. De verdad, lo digo con total sinceridad… pobre Uno.
January 31st, 2007 at 7:16 am
Pobrecito Uno.
No sabe en la que se metió
January 31st, 2007 at 4:12 pm
2 pelÃculas seguidas al aire libre (o al frÃo libre). Eso es amor, Cata.
En otras circunstancias hubiera salido disparada con rumbo a una chimenea, pero aquÃ, como el cine estaba aislado del viento, no hacÃa tanto frÃo como afuera, y además me gusta cómo se siente que alguien te chiquié.
La segunda opción es la que más me convence. Lo del aislamiento del viento y eso sale sobrando.
January 31st, 2007 at 6:24 pm
Ahora solo falta para que cualquiera de los dos convenza al otro de quedarse a vivir en un mismo paÃs y tendremos boda asegurada (sÃ, claro… predigo que para julio los dos estarán por su propio lado
)
January 31st, 2007 at 6:49 pm
¿cuánto apuestas a que cortan en cuanto se acabe el frÃo?
January 31st, 2007 at 8:52 pm
Lo mejor serÃa preguntárselo a Amira.
January 31st, 2007 at 10:57 pm
Pero Amira nos va a querer cobrar…
February 1st, 2007 at 4:21 pm
Lo peor no es eso. Lo peor es que es imposible entrar con ánimo de salir sin pagar. Lo adivinarÃa y exigirÃa pago anticipado.
February 1st, 2007 at 7:43 pm
Yo desconfÃo de cualquier adivina que me pregunte mi nombre antes de empezar a leer mi futuro…
February 1st, 2007 at 9:35 pm
Tú lo que te pasa es que eres una descreÃda, una esoteroagnóstica de tomo y lomo.
Pero no te preocupes, Amira ya lo sabe…
February 2nd, 2007 at 2:51 am
Si Santosrios levantara la cabeza…