27
Nov

El post del gato (ii)

Posted by Cataclí­smica on Cataclismos

Ya tenía mucho sin escribir. Ahora que tengo un poquito de tiempo, y no mucho, voy a contarles lo que sucedió ayer con mi gata la Negra.

La parte delantera de mi casa tiene un jardincito que da a la sala, donde hay un ventanal. Normalmente, en estas noches de mucho frío (hacen 5 grados centígrados, y tomando en cuenta que me voy en lo mas crudo del invierno (¡dentro de 20 días!) a Canadá, creo que voy a sufrir bastante para aclimatarme. Pero bueno, nada que un abrigo de piel no pueda remediar.

Digo esto porque anoche estaba la Negra caminando muy oronda por la sala cuando se trepó a la ventana y se quedó allí, detrás de la cortina, caminando de un lado a otro sin caerse (y mira que le queda más bien poco a la cornisa, apenas 5 centímetros). Y me extrañó, pero no le dí importancia. Sentí entonces que estaba haciendo más frío que de costumbre y fui a cerrar la ventana, y para mi sorpresa, vi otro gato. Un gato siamés de ojo azul y cara de “Ya llegaste a interrumpir” que estaba muy animado mirando oa mi gata unos segundos antes. El gato me vió y yo lo ví, y el gato se fué, enojado y sacando chispas (de electricidad estática). La Negra, por su parte, me dió un zarpazo y se fue a morder a mi pandita de peluche.

No sé por qué tengo la impresión de que interrumpí algo. Lo bueno que la negra está esterilizada, porque con los gatos el método del conteo no funciona. Nos vemos, que tengo mucho qué hacer. Ya me despediré en forma otro día.

2 Responses to “El post del gato (ii)”

  1. Mus says:
    November 28th, 2006 at 3:02 am

    No sé si las gatas castradas cumplen a los gatos de arrabal, pero quizá no, así que lo único que le hiciste al galán fue ahorrarle un dolor de dídimos. :D

    ¡Qué buena eres, qué misericordia…!

  2. Don Pastrami says:
    November 28th, 2006 at 4:27 am

    Misericordia… sí, claro. La Negra salió coscolina, mi estimado Mus. Hizo chuza con los gatos de toda la colonia, hasta el punto de que una vez se peleó con un par de galanes, con el resultado de que le dieron soberano mordidón en el costado izquierdo. Una semana me soplé curando a la gata, una semana. Y volvió a las andadas…

    Si no fuera por la esterilizada (en la cual se le retiró la fábrica de gatitos) ahora no tendría frío. Tendría un gatadal…

    Lo que me recuerda, Cata, la más pequeña de mis hermanas… ¿Desde cuándo la Negra es tu gata?