Hace mucho tiempo, en un lugar muy lejano, vivÃa un ingenioso ingeniero llamado James Maybrick…
James Maybrick, que por si no lo saben, es mi hermano mayor durante un tiempo también fue el mininovio de –qué ironÃa– mi cuñada Lilith.
Estaban Jack y Lilith en el tercer semestre de la preparatoria. Eso significa que tenÃan unos 16 o 17 años. Lilith ni siquiera se llamaba Lilith, y James era conocido a veces como Jaime Mábrica o Santiago Compostela, según si el profesor no sabÃa pronunciar el inglés o si no importaba el nombre del alumno.
Jack se pasaba el dÃa muy quitado de la pena, tras los huesitos de una niña llamada Anita Lavalatina, porque Lilith no lo pelaba. De hecho, ni siquiera estaban en el mismo grupo. Lilith saludaba a Jack, Jack saludaba a Lilith, ambos llegaban al mismo tiempo (porque éramos vecinos) y ambos se iban al mismo tiempo… pero nada más.
Un dÃa Lilith cumplió años, como solemos cumplir años las chicas cuando estamos en la preparatoria. Los señores Mitkas le regalaron un coche. Viejo, pero era un coche. Y no se le ocurrió probarlo con nadie más que con Jack, que siempre fue su mejor amigo desde que llegamos a Guadalajara. Asà que se fueron a dar una vuelta en el troncomóvil aquél, se detuvieron en una cafeterÃa cercana a beberse un capuchino, y en el camino se les ponchó una llanta por culpa de una alcantarilla abierta.
Lilith siempre ha sido una nulidad en cuestiones mecánicas. Evidentemente, le tocó a Jack cambiar la llanta. Y cuando la cambió, terminó hecho un asco. Regresaron a casa y se bajaron. Entonces Lilith se acercó a Jack, le agradeció por ayudarla, y le dijo:
“Bueno, bésame antes de que te vayas.”
Jack, por supuesto, era un caballero. Ya se le quitó. Lo importante, decÃa, es que Jack se despidió de Lilith con un beso. Como todo caballero que se despide de una amiga, Jack se acercó para darle a Lilith un beso en la mejilla, pero Lilith lo besó en la boca. Jack, entonces, la abrazó para besarla mejor… y se le olvidó que estaba mugroso.
Cuando dejaron de intercambiar fluidos, Lilith le pegó un bofetón. Se metió enojada a su casa, y dejó a Jack sobándose la cara y preguntándose qué habÃa pasado. Se metió a nuestra casa, todavÃa confundido. Y ahà fuimos Holy y yo, que estábamos de chismosas, para saber qué habÃa pasado.
–¿Por qué te pegó? –dijo Holy.
–No sé… nos bajamos al coche, me dijo que la besara, la besé, y me pegó…
–¿Qué traes en la frente? –pregunté yo.
–¿En la frente? –dijo Jack, que automáticamente se llevó una mano para limpiarse… y al verse la mano, cayó en cuenta. Y yo caà en cuenta. Y Holy cayó en cuenta.
Al besar a Lilith, Jack le habÃa ensuciado su blusa blanca… y era nueva.
Lilith no le habló por un mes…

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