Archive for June, 2006
Jun
Los mininovios (ix)
Hace mucho tiempo, en un lugar muy lejano, vivÃa un ingenioso ingeniero llamado James Maybrick…
James Maybrick, que por si no lo saben, es mi hermano mayor durante un tiempo también fue el mininovio de –qué ironÃa– mi cuñada Lilith.
Jun
Los mininovios (viii)
Cuando digo que es una carga ser una Maybrick, me refiero especÃficamente a los genes heredados por mi abuelo. Charo Maybrick, mi tÃa que es menor en edad que yo y a quien trato como mi hermana menor (siempre quise tener una hermana menor, para no ser la última), también ha tenido contactos con mininovios. Más especÃficamente, acaba de cortar con uno la semana pasada.
Por cierto, éste es mi primer post escrito a cuatro manos con Jack. (more…)
Jun
Los mininovios (vii)
No sólo mis hermanos y yo hemos metido la pata tratando de ligar, ni sólo nuestros pretendientes han metido la pata tratando de conquistarnos. Hay veces en que alguno de nosotros también ha tenido una extraordinaria tenacidad para lograr el éxito en situaciones en que el resto del mundo hubiera claudicado.
Esta vez, el elegido es Memo.
Memo, desde que lo conozco (que es lo mismo que decir “desde que nacÔ), jamás ha tenido más que una novia. Una. Y la forma en la que la conoció fue bastante extraña.
Memo acababa de entrar a la facultad. Mas o menos por ese entonces se fijó en una chica muy guapa que estaba en la prepa. Pero los estudios pudieron más que el amor… y asà quedó todo. Por un tiempo. Un buen dÃa Memo comentaba con uno de sus amigos que si habÃan visto a la chica de sus sueños. Uno de ellos dijo que era la misma chica que habÃa sufrido un accidente la semana pasada, que parecÃa que un camión la habÃa atropellado, o algo. La misma semana pasada Holi, que estaba de interna en medicina de emergencias, dijo que habÃa amputado su primera pierna sola, a una chica a la que un camión le habÃa reventado una pierna por accidente. Atando cabos, Memo llegó a la conclusión de que la chica del accidente y la chica sin una pierna eran una sola y la misma. Y se las arregló para entrar al Hospital Civil.
Y allà estaba ella, sola y triste. Memo llegó, tomó una silla, se sentó, tomó el cuadro médico, y dijo:
–Hola. ¿Puedo invitarte a bailar?
Como es evidente, ella giró la cabeza para no ver a mi hermano.
Memo se quedó ahà un rato, y dijo:
–Hasta mañana.
Y a la mañana siguiente, Memo entró al ala del hospital, buscó a la chica, tomó la silla, se sentó, volvió a tomar el cuadro módico, y volvió a decir.
–Hola.¿Puedo invitarte a bailar?
Y ella volvió a girar la cabeza. Y él esperó otra media hora, al término de la cual dijo otra vez:
–Hasta mañana.
Y asà volvió una y otra vez durante cuatro dÃas. Hasta que, un dÃa, Memo recibió una respuesta:
–¿Qué no vez que perdi una pierna? –dijo ella con voz quebrada y los ojos anegados en lágrimas.
–¿Y qué?
–¿Cómo que qué! ¡Animal!
–¿Y por eso se te va a acabar el mundo?
Ella ya no respondió. Se limitó a llorar. Memo esperó su media hora, y se fue, no sin antes decir:
–Hasta mañana.
Algo pasó esa noche. Cuando Holi fue a visitar a su paciente esa tarde, por primera vez ella le preguntó si iba a poder caminar. Holi le dijo que no habÃa mucho prolema, porque la amputación habÃa sido abajo de la rodilla. Luego la chica le preguntó si podrÃa bailar. Holi le dio que mientras no fuera ballet o foxtrot, no veÃa mucho impedimento. Luego ella preguntó que cuándo podrÃa recibir su prótesis y cuándo saldrÃa del hospital. Esa noche, en la casa, Holi comentó eso, y a Memo se le iluminó la cara.
A la mañana siguiente Memo llegó al hospital y llegó a la cama de su amada.
–Hola. ¿Puedo invitarte a bailar?
–No. Pero puedes quedarte un rato –dijo ella.
–Soy Guillermo.
–Patricia.
–¿Quieres que te diga de alguna forma en especial?
–Pato –dijo ella. Memo supo que habÃa triunfado.
La trágica historia de mi cuasi cuñada Pato es sencilla. Ella y su madre iban en un coche cuando un camión tripulado por un cerdo las estrelló contra una barrera de contención. La señora perdió la vida, y Pato una pierna. Además se rompió la otra y un brazo, se lastimó el cuello y se rompió una costilla. Pato era hija única, sus papás habÃan migrado a la ciudad hacÃa tiempo y no tenÃa más familia en la ciudad que su papá. Y además no era de posición económica precisamente sólida, razón por la cual el papá nunca estaba con su hija: porque tenÃa que trabajar.
Memo convenció a Jack que lo acompañara unos cuantos dÃas después. Se llevaron a Pato a su casa (a la de Pato) previo permiso del papá, y la ayudaron a reinstalarse. También acomodaron unas rampas para que Pato pudiera entrar a su casa con su silla de ruedas. Memo visitó a Pato durante un par de semanas, hasta que las obligaciones de la facultad fueron tantas que no podÃan seguirse viendo. Pato y Memo entonces hablaban durante horas y horas por la noche.
Cuatro meses después Pato regresó a la escuela. Se hizo gran alharaca al respecto. Según la crónica oficial, de una de las compañeras de Memo que se creÃa reportera, Pato entró por la rampa de inválidos como si fuera lo más natural del mundo. Alguien llamó a Memo, que acababa de salir de clase, y alláfue mi hermano a ver ese milagro.
Y se puso en primera fila. Pato lo saludo, y allá fue Memo. Él quiso besarla, y se reclinó para hacerlo, cosa que ella aprovechó para agarrarse de su cuello y ponerse de pie. Y como en las pelÃculas, Pato se puso de pié, le dijo algo a Memo, lo besó, se agarró fuertemente de su brazo y ambos se metieron al salón de clases entre los aplausos de los compañeros de Pato.
¿Qué creen que fue lo que dijo Pato? ¿Creen ustedes acaso que dijo un ridÃculo “Ahora puedes invitarme a bailar”?
La vida te da sorpresas, sorpresas te la da vida, ¡ay! Dios…
Según Memo, la frase fue un simple “Esta silla de ruedas pica.”
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Pato y Memo cumplieron 2 años de novios, y estaban pensando en boda, cuando por alguna oscura razón ella tuvo que mudarse al DF. No se dejaron de ver ni de hablar. Hace dos meses Pato regresó a Guadalajara. Y ambos decidieron reiniciar su relación dede cero.
Hacen bonita pareja, ¿saben?
Jun
Los mininovios (vi)
¡Ay! Sufro tanto siendo yo, que no creo que nadie de ustedes pueda soportar la carga que es ser una Maybrick. Y es que nos gusta hacer las cosas al revés, yo creo que por influencia de mi madre. En ese caso, creo que lo que no soporto es ser una Ruiz. ¡Ay!
Recordando a todos los mininovios me acuerdo especialmente de un mininovio de verano.
Lo conocà en Puerto Vallarta. Allá fuimos mis compañeros de la prepa y yo cuando nos graduamos. Ya saben, en esa época todo prometemos que nos volvemos a ver cada mes y que seremos amigos hasta el fin de los tiempos… y entramos a la facultad y se nos olvida. (more…)
Jun
Los mininovios (v)
Esta vez le toca el turno a Jack, con perdón de Lilith.
Jack y Lilith se conocen desde que llegamos a México a finales de 1982. Desde siempre han sido los mejores amigos y eso es algo que admiro mucho, porque no es fácil tener la personalidad de Jack conviviendo con la personalidad de Lilith. Pero a pesar de ser amigos, Lilith y Jack no se hicieron novios sino hasta que ambos estaban en la facultad. Cuando Jack estaba en la secundaria, y yo era una preciosa chiquilla de caireles azules y ojos rubios (déjenme soñar) Jack se hizo su primera novia.
Jun
Los mininovios (iv)
Era 1997. Acababa yo de entrar al primer año de la preparatoria. Por tanto, tenÃa yo 16 años recién cumplidos y la vida parecÃa buena. Por esa época me hice otro mininovio. Ay, niños, no sé qué harÃa sin ustedes.
Jun
Los mininovios (iii)
Esta vez no escribo sobre ningún novio mÃo ni de mi hermana: esta vez, escribo sobre mi hermano Ed.
Volaba el año de 1996. Yo ya tenÃa 14 años, y Edo tenÃa 15 porque es un año mayor que yo. Edo estaba en el primer semestre de la prepa mientras yo me debatÃa con el último año de la secundaria, y las cosas marchaban bastante bien. Y entonces Edo se ligó a su primer novia. O eso decimos…
Jun
Los mininovios (ii)
CorrÃa el año de 1994. Fue unos dÃas antes de los errores de diciembre. Holi tenÃa 19 años y yo tenÃa 13. Era un dÃa frÃo y estaba nublado cuando el mensajero timbró.
Y ahà voy yo a abrir.
Jun
Los mininovios (i)
Quise publicar esto en el sitio web de Milena, www.sexperiencias.net, pero por alguna oscura y trágica razón, sólo pude escribir un comentario y el segundo nunca se fue. Como no quiero que se pierda, lo coloco aquÃ.