Cena con los suegros

July 31st, 2010

Vinieron mis suegros a cenar. Bueno, mi suegro tenía que tratar unos asuntos en Québec y doña Frances vino a ver a su nueva nieta.

Así que les hice de cenar, para probarle a doña Frances que sí estoy aprendiendo. Preparé unas deliciosas papas y albóndigas a la crema con una receta que me pasó Jack y quedaron deliciosas.

Pero justo antes de servirlas María estaba queriendo ayudarme en la cocina y yo le dije que podía ayudarme llevándole la vajilla fina a su abuela. Doña Frances estaba diciéndole que no hiciera eso, porque podía romperla, pero yo le dije a María que le hiciera caso a su madre (que ahora soy yo) y que le llevara la vajilla fina a su abuela.
Mi niña, muy contenta, fue por la vajilla que guardo en una de las puertas de abajo de la cocina (todos los productos peligrosos los guardo en una alacena alta) y la llevó, plato por plato, a la mesa, y se la pasó, plato por plato, a su abuela.

Como es natural, no rompió ni un sólo plato. Y es que mi vajilla fina es de los Aristógatos, está hecha de melamina, y la compré especialmente para que María se sienta útil en la cocina y no haga berrinches. Además a las dos nos encantan los Aristógatos.

Osito

July 17th, 2010

Además de tener a Gatito, María tiene un osito de peluche que le regaló mi hermana Holi. Desde que se lo regaló va con su osito a todas partes y Gatito se queda dormido en la cama, muy tranquilo. Entonces llega María y dice que a su osito le duele la mano “poque se cayó.” Y yo, bueno, antes que nada soy enfermera, así que levanté al osito con cuidado y le puse una venda con papel de rollo en la mano que María me dijo que se había lastimado.

A la media hora María me dice que su osito se había caído otra vez y que ya lo había curado. Voy a ver y me encuentro con el osito con la cabeza vendada, con medio rollo de papel encima. No puedo hacer más que sonreir y acariciarle la cabeza a mi chaparra.

Hábitos

July 13th, 2010

Me estaba lavando los dientes y María me miraba mientras completaba mi rutina. Entonces me preguntó qué estaba haciendo.

Se supone que a su edad ya debería tener toda su dentadura, pero a María le faltan cuatro muelas. No es de preocuparse, de cualquier manera. Le dije que me estaba lavando los dientes y que eso era algo que las niñas grandes hacían. Ella puso las manos en jarras y me dijo que ya era niña grande y que también se quería lavar los dientes. Yo, entonces, la subí al lavabo.

Le dije que se mirara en el espejo. Le hice un chongo en el greñero para que no se lo fuera a ensuciar y le di un cepillo de dientes humedecido, pero sin pasta. Le dije que ése cepillo se llamaba Cepillín e iba a ser su amigo. Si cuidaba a Cepillín, Cepillín se iba a meter en su boca y le iba a quitar las cosas malas que pudieran haber entrado en su boca. Luego le “expliqué” que las cosas malas eran unas cositas que vivían en el aire y que, cuando se pegaban a los dientes, soltaban un olor feo.

Entonces le dije que Cepillín tenía que buscar en todas las muelas para quitar las cosas malas. Y que para eso necesitaba que ella lo pusiera adentro y lo moviera, para que Cepillín pudiera ver. Muy obediente, María pasó a Cepillín por todas las muelas y los dientes, un par de cepilladas, pero con eso basta para la primera vez. Luego me enseñó los dientes limpios con una sonrisa de oreja a oreja. La felicité, y le dije que pusiera a Cepillín con Cepillón y Cepillazo, que son el cepillo de Uno y el mío. Bajé a María, que muy contenta fue a hablar con Gatito y a ver si a él también le gustaría lavarse los dientes. Gatito no dijo nada pero la boca le huele a croquetas.

Yo terminé de cepillarme y busqué a María para llevarla a dormir. Si mi plan funciona, en cosa de un mes María se va a lavar los dientes ella solita sin que nadie le diga, y aunque se lave los dientes una vez al día con eso me basta. Por ahora, claro, porque son los dientes de leche. Los permanentes ya veremos.

Besos.

*ay*

July 12th, 2010

Es que a mí cuando no me llueve me llovizna. Ya noté que cuando no escribo aquí es cuando más taruga estoy.

Hace una semana íbamos todos al hospital y justo a la salida del coche, me tropecé con algo y azoté. No pasó nada, salvo que se me rompió el tacón de mi zapato. Me lo quité para no ir como subeybaja, y entonces metí la pata. En una coladera. Y volví a azotar. Me rompí tres deditos de mi mano izquierda.

Quien me atendió primero fue Robodoc, que vio cuando me caí. Llamó a un amigo suyo que además es traumatólogo, y cuando me estaban poniendo mis fierros (porque ya no se ponen yesos en los dedos, sino férulas, o sea fierritos que sostienen el dedo en su lugar) se puso a contar anécdotas sobre lo malos que somos los médicos y las enfermeras como pacientes.

Y sí, la verdad es que somos muy malos.

Peinados

June 26th, 2010

Hoy tuve un momento de madre-hija. Estábamos las dos solas en casa (Uno estaba en el hospital, cubriendo su turno) y de pronto me puse a hacerle trencitas en el pelo.

Mi niña, muy dejada, ahora luce un peinado caribeño como si en verdad estuviéramos en una playa caliente y no en un río frío. También es experta en quitarse la ropa caliente que le pongo. Aunque creo que sí exagero, porque mi niña es quebecuá nativa y yo tengo mal el termostato.

Ah, y ahora que recuerdo, mi hermana Holi se casa la próxima semana, y como no pude ir a su boda, por lo menos van a venir a visitarme después de irse a su luna de miel. Ninguna de nosotras pudo ir a la boda de la otra. Qué cosas.

Luego regreso. Besos.